Comparar precios, repostar los lunes o aprovechar las tarjetas de descuento son algunas recomendaciones para ahorrar en gasolina.

 

Una gran preocupación de los conductores es el precio del combustible. A pesar de las fluctuaciones de precios y de una tendencia a la baja en los últimos meses, los precios de los combustibles en España siguen siendo elevados.

 

Hoy les invitamos a seguir algunas recomendaciones para conseguir ahorrar dinero en combustible:

 

1-Comparar los precios de las gasolineras

 

Existen infinidad de páginas web que ofrecen este tipo de información, como el portal del Ministerio de Industria, Energía y Turismo. También hay varias aplicaciones para móviles que posibilitan saber cuál es la gasolinera más barata en cada zona.

 

2- Llenar el depósito antes de que esté por la mitad.

 

De esta manera el depósito no tiene tanto aire y se evita la evaporación.

 

3-Elegir el día adecuado.

 

Los lunes suelen ser los días en que los precios de los combustibles son más baratos, es lo que se conoce como el “efecto lunes”. Los viernes, en cambio, son malos días para echarle gasolina al coche, puesto que suelen subir los precios.

 

4-Aprovechar las tarjetas de descuento.

 

La mayoría de estaciones de servicio ofrecen a sus clientes tarjetas de descuento que premian su fidelidad. También hay algunas entidades bancarias que disponen de acuerdos con las gasolineras y permiten obtener descuentos al pagar en ellas con sus tarjetas de crédito.

 

5- Gasolineras ‘low cost’.

 

En los últimos años existe una proliferación de gasolineras desatendidas en las que los precios son más bajos, puesto que los gastos en personal son menores. A pesar de la crítica que suponen este tipo de gasolineras en el sector, al considerar que ejercen competencia desleal y que destruye puestos de trabajo, lo cierto es que repercuten de forma positiva en el bolsillo de los conductores.

 

6-Llenar el depósito a primera hora de la mañana.

 

La temperatura ambiente y la del suelo es más baja por la mañana temprano, esto supone que los depósitos, que están bajo tierra, estén a una baja temperatura y que por tanto la densidad de la gasolina y del gasóleo sea menor. A medida que va avanzando el día y aumentan las temperaturas lo hace también la del suelo y los carburantes tienden a expandirse. Es por ello que al llenar el depósito al mediodía o por la tarde el litro de combustible no será exactamente un litro.