A PESAR DE LA LIBERALIZACIÓN DEL MERCADO, LOS CONSUMIDORES FINALES DE GASOLINA NO VERÁN UNA REDUCCIÓN DE PRECIOS A CORTO PLAZO 

A partir del 1 de abril, las gasolinerías de México podrán vender gasolina importada. Esta medida pretende luchar contra el desabasto que existe en algunas zonas del país como consecuencia de que la producción de las refinerías mexicanas se ha mantenido en los 380.000 barriles diarios.

En un principio, la importación de gasolinas deberá permitir que el vendedor final obtenga un margen de 1,70 pesos por litro para cubrir costos variables. Esto podría significar que el precio del carburante pudiera sufrir una bajada, pero sin embargo, los precios finales estarán condicionados por otros factores como infraestructura, distribución o zona geográfica.

Es por ello que de momento, los precios de la gasolina se mantendrán durante el mes de marzo respecto al mes de febrero.

Petróleos Mexicanos: único comercializador de combustibles que ha existido en México

Hasta ahora, los gasolineros sólo podían importar gasolina de Pemex. Con la liberalización del sector, las gasolineras podrán optar por marcas diferentes i podrán operar negocios periféricos que Pemex tenía limitados en las estaciones de servicio hasta 2015. De esta manera, aumentará la competencia y se producirán ajustes en los precios que resultarán beneficiosos para los consumidores finales.

pemex

 

Durante 2016 y 2017 los precios de los combustibles operarán en una banda de fluctuación con un precio máximo y mínimo que se determinará cada mes y se liberalizará por completo en 2018 con un impuesto fijo.

Impuestos: 50% del precio al público de la gasolina

Por otro lado, otro factor que influye en el precio de la gasolina son los impuestos. En México, los tributos constituyen alrededor de 50% del precio al público de la gasolina. Mientras que en Estados Unidos, los impuestos son el 23% del ticket gasolinero. Esta diferencia impositiva se traduce en que la gasolina es un 39% más cara en México que en Estados Unidos. Por lo tanto, para que el precio de la gasolina en México fuera similar o equiparable al de EEUU los impuestos al combustible en ambos países deberían nivelarse, cosa que de momento parece impensable, hasta que las fuentes de ingresos no se diversifiquen.