LA PRODUCCIÓN ESTADOUNIDENSE SERÁ EN 2018 DE 10 MILLONES DE BARRILES DIARIOS

A pesar de que tradicionalmente han sido Arabia Saudita o Rusia los mayores productores de petróleo a nivel mundial, este año EEUU podría arrebatarles la primera posición. La principal causa es la utilización de la técnica de extracción conocida como fracking.

Según las últimas previsiones de la Agencia Internacional de la Energía, la producción estadounidense alcanzará este año la cifra récord de 10 millones de barriles de crudo diarios.

petroleo

Pero este hito no sólo tendrá consecuencias en el mercado del crudo, sino que traerá repercusiones geopolíticas y económicas en diferentes áreas del planeta. A continuación detallamos algunas de ellas:

-El fin de la guerra de precios

La tradicional política de control de precios del Golfo Pérsico podría verse afectada al verse superado por su aliado, a la vez que competidor, EEUU.

Históricamente Riad, como principal actor de la OPEP, controlaba los precios en el mercado aumentándolos o reduciéndolos según le convenía. Pero con la aparición de técnicas como el fracturado hidráulico de la roca y con el incremento exponencial de la producción estadounidense las cosas empezaron a cambiar.

En estos momentos la producción estadounidense es la que se encarga de tirar de los precios a la baja y de estabilizar el mercado.

– Más colas en las gasolineras venezolanas

La nueva situación afectará también a américa Latina. En concreto Venezuela verá como el nuevo panorama castigará aún más su maltrecha economía.

El sector petrolero venezolano tendrá muy complicado competir con los productores estadounidenses. Además, el crudo venezolano es muy pesado, por lo que necesita importar mezclas más ligeras de otros países, entre ellos precisamente de Estados Unidos. Pero la capacidad de adquirir estas materias primas en el exterior se ha visto afectada por la falta de liquidez venezolana. Esto podría acabar conllevando más colas en las gasolineras del país.

-Más independencia para EE UU en Medio Oriente

Estados Unidos podría liberarse de su tradicional dependencia del abastecimiento de los focos exportadores del Medio Oriente, puesto que vería garantizado su suministro. De manera que ganaría independencia con respecto a los países árabes.